El arte de amarse

 


Saber estar bien con nosotros mismos en cualquier situación es un gran logro del que depende nuestro éxito personal. Que la vocecita que está todo el día hablando en nuestro interior lo haga con amabilidad, nos proporciona un gran poder y bienestar. Las personas que consiguen lo que quieren, son aquellas que reciben un gran apoyo de su propio diálogo interno. Sabernos dar el impulso que necesitamos, es clave cundo lo que hacemos depende de la actitud con la que vivimos.

En este sentido, a veces sufro altibajos. Cuando todo el mundo me felicita por mi trabajo, me siento feliz y agradecida. Pero cuando me parece que no recibo la respuesta que esperaba, me vengo abajo y pienso que soy invisible. En esos momentos me cuestiono si toda mi autoimagen depende de la opinión externa. ¿Qué soy yo para mi misma? ¿Un alma perdida en busca del golpecito en la espalda validándome o una persona segura de sí misma que sabe exactamente lo que quiere? ¿De qué dependen mi conducta y mi identidad?

Lo ideal sería tener total confianza y una personalidad sólida, segura de sí misma. Impune a los contratiempos y capaz de priorizar la salud mental y el equilibrio. Como los robles, que permanecen firmes ante cualquier racha de viento. Conseguirlo sólo depende de las creencias que permitimos albergar en nuestro cerebro. Si alimentamos ideas que debilitan nuestro amor propio, nos herimos desde dentro como una carcoma roe el tronco. Las palabras de desprecio nos harán un daño aparentemente invisible pero que nos deja huecos.

Por esta razón, propongo que seamos conscientes del cariz que va tomando el lenguaje que continuamente gestamos.  Si sentimos dolor, tristeza u ira, es conveniente analizar qué tipo de pensamientos tenemos. Tal vez nos atacamos, exigimos, comparamos o juzgamos injustamente. O puede que recreemos situaciones desagradables habitualmente, aferrándonos a la amargura que no dejamos partir. También es posible que nos hayamos acostumbrado a hablarnos en un tono autoritario, frio, hiriente con el que alguna vez hemos recibido. Es interesante enderezar la comunicación que tenemos con nosotros mismos, tener más paciencia, alentarnos, apoyarnos y usar distintas técnicas para animarnos a llegar donde queremos.

Se trata de ser nuestros mejores amigos. Estas son algunas propuestas para lograrlo:

·         recrear las palabras y expresiones que mejor nos hacen sentir,

·          tener el hábito de elevar nuestro estado de ánimo,

·         saber generar calma y serenidad en nuestro interior,

·         permitirnos relajarnos, siendo conscientes que estamos a salvo en cualquier situación (porque nos tenemos a nosotros mismos),

·          darnos tiempo y permitirnos satisfacer nuestras necesidades.

Con esto conseguiremos edificar una relación sana y amable con nosotros mismos, lo cual contribuye a que resplandezcamos radiantemente. Nuestro mejor potencial sale a la luz cuando nos tratamos cariñosamente. Si el amor es el bálsamo que mejora cualquier relación, amarnos a nosotros mismos impulsa nuestro crecimiento. Es importante invertir nuestra energía en este proyecto, ya que somos los primeros responsables de generar un ambiente agradable en nuestro interior, favoreciendo nuestro equilibrio emocional y bienestar. Lo cual facilita, a la vez, unas relaciones más positivas y enriquecedoras con los otros.

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